Felizmente el día anterior asistí al Coliseo Chepe Acero para recibir los catorce juegos de camisetas y pantalonetas que el organismo municipal nos donó.
Considero que cuando se trabaja en la construcción de una imagen corporativa se está acercando a los participantes de una empresa o de un proyecto a los cimientos de ésta o de éste.
El hábito no hace al monje, pero un grupo de niños que asisten a un encuentro deportivo con un uniforme que los identifica y del cual se pueden sentir orgullosos están adquiriendo el valor de la simbología y de la emblemática. Hoy se empeñan en defender "la camiseta" tal vez mañana lo hagan con los símbolos de nuestra identidad local, regional y nacional.
Además, los niños campesinos tienen derecho a sentirse bien en los diferentes eventos a los que asisten. Aquí entonces, podemos estar hablando de equidad. Ya vendrá el día de la presentación oficial del equipo "Aprender:Un acto de felicidad" y la oportunidad para estrenar los uniformes.


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